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LA LACTOSA

Un modelo informático localiza el origen de la tolerancia a la lactosa en edad adulta en Europa

A veces no nos damos cuenta de la influencia de la condición biológica sobre nuestras vidas o incluso sobre la Historia. El ser humano sigue evolucionando y algunas de nuestras características genéticas las hemos adquirido recientemente. Tan recientemente que no todos los individuos las poseen. Una de esas características es la capacidad de digerir la lactosa (azúcar de la leche) en la edad adult en Europa.

En el resto de los mamíferos la capacidad de digerir este azúcar desaparece en el momento en que dejan de mamar, luego se hacen intolerantes a este azúcar. También hay humanos que son intolerantes a la lactosa y no pueden consumir de adultos leche y algunos derivados lácteos, aunque cuando eran bebes obviamente no lo fueran.

La distribución de tolerantes a la lactosa no es homogénea en el mundo, así por ejemplo en Asia hay muchos más intolerantes (casi todos) a la lactosa que en Europa (casi ninguno).

En algún momento del pasado aparecieron unas mutaciones que permitieron a algunos humanos digerir leche en edad adulta. Esto supuso tal ventaja que esta mutación se extendió rápidamente entre la población, de hecho todavía se está sucediendo.

El consumo de leche fresca en edad adulta sólo fue posible después de la domesticación de los animales, y probablemente la persistencia a la tolerancia a la lactosa coevolucionó con la práctica cultural del consumo de leche y productos lácteos en Europa. El caso es que esta mutación proporcionó una ventaja histórica a los pueblos que tenían estas mutaciones en su seno, haciendo que fueran más prósperos y fuertes. No se trata sólo de la lactosa, sino de todos los nutrientes que acompañan a la leche, pues el que es intolerante no puede consumir leche por los efectos secundarios que le producen. Pero, ¿dónde surgió esta mutación?

Según un estudio reciente de investigadores de University College London la capacidad de digerir lactosa apareció por primera vez hace unos 7500 años en una región entre los Balcanes y Europa Central y no en poblaciones más al norte como antes se creía.

Se creyó que esta habilidad aparecería por primera vez en regiones más al norte porque en esa zona la irradiación solar, y por tanto la capacidad de sintetizar vitamina D, es muy baja. La capacidad de poder digerir bien la leche compensaría esta deficiencia.

El equipo de investigadores usó un modelo computacional para explorar la dispersión de la tolerancia a la lactosa, la ganadería lechera así como otras prácticas y pistas genéticas en Europa. El modelo integra datos genéticos y arqueológicos usando aproximaciones estadísticas novedosas.

Mark Thomas, uno de los investigadores implicados, afirma que según su estudio la tolerancia a la lactosa apareció hace 7500 años entre la cultura Linearbandkeramik situada entre los Balcanes y Europa Central. Pero en contra de la creencia popular la necesidad de vitamina D no es necesaria para explicar esta tolerancia tan común en la Europa de hoy en día.

Entre las ventajas del consumo de leche fresca están la ya mencionada compensación del déficit de vitamina D por baja insolación; también está que es una fuente extra de calorías y proteínas, sobre todo para compensar la ausencia estacional de productos agrícolas; y finalmente una fuente de agua menos contaminada que las fuentes habituales.

Las pruebas procedentes de otros estudios sugieren que el consumo de lácteos en el sureste de Europa estaba presente al poco de aparecer la ganadería, ya que se han encontrado proteínas de leche en recipientes de cerámica de entre hace 7900 a 7450 en las actuales Rumanía y Hungría. Pruebas similares datan el consumo de lácteos en Inglaterra hace 6100 años.

Es posible que al principio no se consumiera leche fresca, sino en forma de yogur, mantequilla y queso. Los romanos usaban leche de cabra y oveja para producir queso. Sin embargo, los celtas y germanos ordeñaban vacas y bebían leche fresca en cantidades significativas. La actual distribución de tolerancia a la lactosa sugería un origen en Escandinavia o Irlanda porque es donde actualmente hay mayor frecuencia de los genes que lo determinan. Pero este estudio sugiere un origen localizado en otro lugar y una rápida dispersión hacia latitudes más altas.

La rápida dispersión en el consumo de leche desde los Balcanes a lo largo de toda Europa explicaría por qué la mayoría de la gente porta la misma versión del gen que determina la tolerancia a la lactosa y por tanto todo esto vendría dado por una coevolución. En África hay, por el contrario, cuatro tipos genéticos conocidos de tolerancia a la lactosa y probablemente hay más que todavía no han sido descubiertos. Esta diversidad sería probablemente el resultado de una “imposición” de la cultura del consumo de leche sobre una preexistente cultura ganadera, en lugar que una expansión natural de ganaderos.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa significa que el organismo no puede digerir fácilmente la lactosa, un tipo de azúcar natural que se encuentra en la leche y los productos lácteos.

Cuando la lactosa se mueve a través del intestino grueso (colon) sin ser digerida adecuadamente, puede causar síntomas incómodos, como gases, dolor abdominal y abotagamiento. Algunas personas con intolerancia a la lactosa no pueden digerir ningún producto lácteo, mientras que otras pueden comer o beber pequeñas cantidades de productos lácteos, o ciertos tipos de productos lácteos, sin problemas.

La intolerancia a la lactosa es común en adultos. Es más frecuente en los nativos americanos y en personas de origen asiático, africano y sudamericano que entre personas de origen europeo.

Un gran reto para la gente que es intolerante a la lactosa es aprender a comer para evitar molestias y obtener suficiente calcio para tener huesos saludables.

¿Qué causa la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa ocurre cuando el intestino delgado no produce suficiente cantidad de una enzima llamada lactasa. El organismo necesita lactasa para descomponer o digerir la lactosa.

La intolerancia a la lactosa generalmente es hereditaria, y los síntomas suelen desarrollarse durante la adolescencia o la edad adulta. La mayoría de las personas con este tipo de intolerancia a la lactosa pueden beber un poco de leche o comer productos lácteos sin problemas.

Algunas veces el intestino delgado deja de elaborar la lactasa después de una enfermedad breve, como la gastroenteritis viral o como parte de una enfermedad crónica, como la fibrosis quística, o después de una cirugía para eliminar una parte del intestino delgado. En estos casos, el problema puede ser temporal o permanente.

En raros casos, los recién nacidos son intolerantes a la lactosa. Una persona que nace con intolerancia a la lactosa no puede comer ni beber nada con lactosa.

Algunos bebés prematuros tienen intolerancia temporal a la lactosa debido a que todavía no son capaces de elaborar lactasa. Después de que un bebé comienza a elaborar lactasa, la afección generalmente desaparece.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de intolerancia a la lactosa pueden ser de leves a graves, dependiendo de la cantidad de lactasa que elabore el cuerpo. Los síntomas generalmente empiezan de 30 minutos a 2 horas después de comer o beber productos lácteos. Si tiene intolerancia a la lactosa, los síntomas podrían incluir:

Hinchazón o abotagamiento.

Dolor o retortijones.

Ruidos cavernosos en el vientre.

Gases.

Heces blandas o diarrea.

Vómito.

Muchas personas que tienen gases, dolor abdominal, abotagamiento y diarrea sospechan que pueden ser intolerantes a la lactosa. La mejor manera de comprobar esto es evitar ingerir leche y productos lácteos para ver si sus síntomas desaparecen. Si así es, entonces puede intentar añadir pequeñas cantidades de productos lácteos para ver si sus síntomas vuelven.

Si siente malestar después de beber un vaso de leche sólo una vez, es probable que no tenga intolerancia a la lactosa. Pero si siente malestar cada vez que toma leche, helados u otros productos lácteos, puede tener intolerancia a la lactosa.

Algunas veces, las personas que nunca han tenido problemas con la leche o con los productos lácteos repentinamente tienen intolerancia a la lactosa. Esto es más común a medida que envejece.

Si piensa que puede tener intolerancia a la lactosa, hable con su médico. Él puede asegurarse de que sus síntomas sean debidos a la intolerancia a la lactosa y no por otro problema.

¿Cómo se diagnostica la intolerancia a la lactosa?

Generalmente un médico puede decir si usted tiene intolerancia a la lactosa haciéndole preguntas sobre sus síntomas. También podría pedirle que evite los productos lácteos por un tiempo corto para ver si sus síntomas mejoran.

A veces los médicos ordenan una prueba de hidrógeno en el aliento, una prueba de azúcar en la sangre o una prueba de acidez en las heces para confirmar el diagnóstico. Estas pruebas simples verifican si está digiriendo la lactosa normalmente.

¿Cómo se trata?

No existe cura para la intolerancia a la lactosa, pero se pueden tratar sus síntomas limitando o evitando los productos lácteos. Algunas personas toman leche con lactosa reducida, o sustituyen la leche y los productos lácteos con leche y queso de soya. Algunas personas que tienen intolerancia a la lactosa pueden comer yogur sin problemas, sobre todo si tiene cultivos vivos. También puede tomar suplementos dietéticos llamados productos de lactasa que ayudan a digerir la lactosa. Con el tiempo, la mayoría de las personas con intolerancia a la lactosa llegan a conocer sus cuerpos lo suficientemente bien como para evitar los síntomas.

Una de las mayores preocupaciones de la gente que es intolerante a la lactosa es asegurarse de obtener los nutrientes suficientes que se encuentran en los productos lácteos, especialmente el calcio. El calcio es muy importante para los niños, los adolescentes, las mujeres embarazadas y las mujeres después de la menopausia. Hay muchos alimentos no lácteos que contienen calcio, como:

El brócoli, la col y el nabo.

Las sardinas, el atún y el salmón enlatados.

Los jugos y los cereales enriquecidos con calcio.

Los productos de soya enriquecidos con calcio, como la leche de soya, el tofu y los frijoles de soya.

Las almendras.

La mayoría de las personas no tienen suficiente calcio en su dieta, incluso cuando pueden beber leche. Por eso, es conveniente que tome suplementos de calcio.

EL PANCREAS EN LA ALIMENTACION

El páncreas produce unas sustancias químicas llamada enzimas, esenciales en el proceso de digestión de los alimentos. Las enzimas se encargan de descomponer los alimentos en partículas muy pequeñas para que puedan ser absorbidas por el organismo.

Las enzimas se producen en unas glándulas muy pequeñas y se desplazan hasta la primera parte del intestino. Los jugos gástricos producidos en el páncreas se vuelven activos cuando alcanzan el intestino. Las enzimas más destacables son la amilasa, que desempeña un papel importante en la digestión de los carbohidratos (que se encuentra en alimentos como la papa), la tripsina que se encarga de digerir las proteínas (desde carne, queso, leche, hasta legumbres como los frijoles), y la lipasa que hace lo propio con las grasas.

El páncreas produce y secreta insulina, glucagon polipéptido pancreático y somatostatina para regular la cantidad de glucosa en sangre. También produce enzimas que ayudan la digestión de alimentos. Por todo el páncreas se hallan acúmulos celulares denominados islotes de Langerhans de células especializadas: las células alfa producen glucagón, que eleva el nivel de glucosa en la sangre; las células beta producen insulina, que disminuye los niveles de glucosa sanguínea.

SUSHI DE CHILE JALAPEÑO

Para 6 pax

INGREDIENTES

1 pza. Tapete de Bambú (Makiru).

6 pzas. Alga (Nori).

3 tzas. Arroz preparado.

6 tzas. Agua.

1 lt Vinagre de Arroz (opcional).

3 pzas. Surimi.

½ pza. Aguacate.

Queso Philadelphia Light

1 pza. Pepino.

2 pzas. Chile Jalapeño.

ELABORACION

ARROZ

Lava el arroz hasta que salga el agua transparente.

Escurre perfectamente y pon el arroz en una olla Express con el agua a fuego fuerte por 15 min.

Retira y deja que se enfrié sin forzarlo (SIN ponerla al chorro del agua fría).

Una vez que la válvula de la olla allá bajado, extender el arroz en un recipiente (NO debe de ser de metal el recipiente, puesto que puede afectar el sabor del vinagre y la consistencia del arroz) amplio.

Una ves que el arroz este bien frío integra el vinagre hasta obtener el sabor deseado.

SUSHI

En el Tapete de Bambú (Makiru) se pone el Alga (Nori), (no se moja).

En el Nori se distribuye el arroz (Para que no se le pegue el arroz en las manos, remójelas un poco en agua) perfectamente y presionándolo con fuerza al Nori(solo se le pone a la mitad del Nori), procurando cubrir bien las orillas de la misma.

Cortar el surimi en mitades y colocarlas a lo largo del arroz.

Con la ayuda de una cuchara poner laminas delgadas de aguacate junto con el surimi.

Hacer el mismo procedimiento con el Queso Philadelphia.

Pelar el pepino, partirlo a lo largo, con ayuda de una cuchara quitar las semillas, cortarlo en tiras muy delgadas y poner el pepino sobre el arroz.

Hacer lo mismo con el Chile Jalapeño (sino quieres usar jalapeño puedes sustituirlo por pimiento morrón verde).

Enrolla el Nori haciendo presión para que quede firme el rollo.

SALSA DE SOYA

Salsa de Soya.

Jugo de Naranja.

Jugo de Limón.

Rodajas de Chile Jalapeño (opcional).

PPREPARACION

Mezclar todos los ingredientes y Refrigerar por una hora.

NOTA: No saturar de ingredientes para que no se salga por los lados.

LA HISTORIA DEL SUSHI

Es realmente interesante, y es lo que hoy os voy a contar. Es cierto que este plato es uno de los más característicos y apreciados de la cocina japonesa, al igual que es muy popular en el extranjero. Japón es una isla que está rodeada de aguas muy ricas en plancton, por lo que tienen una excelente variedad de pescados y mariscos, esto ayuda a la excelencia del sushi. Pero originariamente no es de Japón.

¿Dónde y cuándo nace el sushi? Según los datos que tenemos hoy en día, la historia del sushi se remonta al siglo II d.C., en China. Éste empieza como un método de conservación, donde se cocía el arroz, el pescado y se dejaba fermentar por determinada cantidad de tiempo. Sólo se consumía el pescado.

Luego, con la emigración china hacia otros países, y los monjes budistas japoneses, no tenemos la fecha exacta, pero en el siglo VII d.C. van adoptando el método, más conocido como narezushi.

En el siglo XVII, el Gobierno japonés se traslada de Kyoto (la antigua capital) a Edo (actualmente Tokio), con el establecimiento de una fuerte estructura política y social. Se incrementó la producción de alimentos y en consecuencia la del arroz.

A mediados del siglo XVII, un doctor llamado Matsumoto Yoshichi, quien vivía en Yotsuya, Edo, tuvo la gran idea de agregarle vinagre al arroz. Esto produjo un gran cambio, redujo notablemente el tiempo para consumir el sushi.

Después de varios años se dejó de decomisar el arroz, para así enrollar los ingredientes y consumirlo.

A finales del siglo XVIII (1824), un itamae llamado Yohei Hanaya, fue quien se encargó de crear el Niguiri-zushi para reducir el tiempo de la elaboración del sushi y el primero en utilizar pescado crudo, ya que hasta ese momento se utilizaban pescados cocidos, marinados o asados.

A partir de este momento surgen dos estilos: Kansai de Osaka y Edo de Tokio.

A mediados del siglo XIX, después de la Segunda Guerra Mundial, empiezan a florecer puestos de sushi, si bien, siguen los restaurantes, la gente empieza a optar por estos pequeños puestos, algunos ambulantes y otros no.

Sushi es una palabra de origen japonés, que es la unión de dos palabras, Su= Vinagre y Shi-Meshi= Arroz, por lo que sushi se podría traducir como Arroz Avinagrado.

El arroz que se utiliza en el sushi se llama koshihikari. Este grano se caracteriza por ser redondo, corto, dulce y con un alto contenido de almidón. Para trabajar este arroz (o-kome), primero tenemos que desalmidonarlo, lavándolo de siete a ocho veces o hasta que el agua salga transparente.

Otro punto importante a tener en cuenta es la cosecha del arroz, cuanto más joven sea mejor.

En la cultura asiática el arroz es como el pan, para los evangélicos.

A partir de aquí preparamos el gohan (arroz al vapor). Para la cocción de este arroz lo que hacemos es poner la misma cantidad de arroz (previamente desalmidonado) que de agua.
Lo ponemos en una cacerola con una buena tapa o en la olla eléctrica de arroz (suihanki). En caso de utilizar la cacerola, lo ponemos a fuego fuerte unos 11 minutos, lo bajamos al mínimo otros 11 minutos y finalmente retiramos del fuego y dejamos reposar unos 15 minutos, antes de utilizarlo.

Los 10 alimentos más contaminados que comemos

El 6 de octubre del 2003, Jeff Cook llevó a su familia a cenar a un conocido restaurante en Pittsburgh, Estados Unidos. Cuando le llevaron a su mesa las fajitas de pollo y carne que ordenó, venían con los acostumbrados acompañamientos: chile y cebolla salteados, y natilla; pero además, venía con un acompañamiento invisible: una porción de la hepatitis A. Jeff Cook, de 38 años, una persona sana y enérgica, murió un mes después de insuficiencia hepática aguda.

La hepatitis A fue la responsable de enfermar a un total de 575 personas – entre clientes y empleados – en ese mismo restaurante, y terminar con la vida de tres de ellos; los portadores de esta enfermedad fueron unos cebollines. El Centro para el Control y Prevención de Estado Unidos, estima que cada día 200.000 estadounidenses sufren una intoxicación alimentaria. Sin embargo, Ph.D. Philip Tierno, un microbiólogo en el centro de medicina de la Universidad de Nueva York y autor de La vida secreta de los gérmenes, asegura que en realidad son alrededor de 800.000 al día. “Todos en este país tendrán al menos un incidente este año de enfermedad atribuible a un virus de transmisión alimentaria, bacterias o toxinas”, dice Tierno. Como la mayoría ignora las causas, achacarán los síntomas que suelen ser leves – náuseas, diarrea, calambres – a un simple mal de estómago.

Actualmente, los científicos conocen sólo una manera 100% infalible de evitar la intoxicación alimentaria: dejar de comer; ó casi tan eficaz, obsesionarse con cada bocado que lleve a su boca. Pero como obviamente no queremos morir de inanición o, peor aún, vivir con un trastorno obsesivo compulsivo, aquí hay una tercera y más sana solución: identificar y desinfectar los 10 alimentos más sucios.

Para obtener esta lista de los 10 alimentos más contaminados, se tomaron en cuenta tres factores: la incidencia de los brotes, el peligro relativo de la contaminación, y la frecuencia con la que se consume el alimento portador. Además de identificarlos, se proponen estrategias simples para la descontaminación de los principales sospechosos que llegan del supermercado a su mesa.

Melón

La suciedad: “¿Quién lo hubiera imaginado?” Cuando la FDA realizó un muestreo de melón importado a los Estados Unidos, encontró que el 7% de los melones era portador de Salmonella y Shigella, este último un tipo de bacteria que normalmente se pasa de persona a persona. Debido a que los melones se comen crudos, las bacterias entran directo al organismo. Esa es una gran parte de la razón por la cual entre 1990 y 2001, la producción de este alimento enfermó tantas personas como la carne de vaca y de aves de corral combinadas.

En el supermercado: abolladuras o magulladuras en la fruta pueden proporcionar una ruta de acceso para los agentes patógenos. Pero no crea que el melón precortado es más seguro. En muchas ocasiones el producto es cortado por personas que no se lavan las manos después de manipular los huevos y otros productos.





En casa: Como el melón crece en el suelo y tiene una cubierta en forma de red, es muy fácil para la Salmonella esconderse en su cáscara, y una vez ahí, es difícil de limpiar. Frote la fruta con un poco de detergente suave durante 15 a 30 segundos con agua corriente. Asegúrese de tener un cepillo que utiliza exclusivamente para limpiar frutas y verduras, de lo contrario podría estar favoreciendo la contaminación cruzada.

Lechuga empacada

La suciedad: Muchas de las intoxicaciones alimentarias son producidas por el consumo de lechuga. De acuerdo con el Centro para la Ciencia en el Interés Público de Estado Unidos, la lechuga representó el 28% de los brotes reportados por intoxicación alimentaria vinculada por el consumo de “ensalada”.





En el supermercado: “Sólo porque algo viene precortado y empacado, no significa que está libre de agentes patógenos”, dice el Dr. Glenn Morris, presidente de epidemiología y medicina preventiva de la Escuela de Medicina en la Universidad de Maryland.

En casa: Enjuague una hoja a la vez bajo el chorro de agua antes de comer cualquier tipo de lechuga. También tenga cuidado con la contaminación cruzada. “La gente sabe que es arriesgado cortar la ensalada en la misma tabla que cortan el pollo, pero no tienen cuidado cuando tocan una toalla usada para limpiar el pollo, y a continuación, preparan una ensalada”, dicen los expertos.

Durazno

La suciedad: Ser bonito como un durazno tiene un precio. El fruto es rociado con pesticidas en las semanas antes de la cosecha para asegurar una piel sin mancha. Para el momento en que lo sirve en su mesa, el melocotón típico puede llegar a estar cubierto hasta con nueve tipos diferentes de pesticidas, según un muestreo realizado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés). Los melocotones alcanzan el rango más alto del índice de toxicidad de plaguicidas, según la Unión de Consumidores de los Estados Unidos.





En el supermercado: Llene su bolsa de compras – de material reciclado – con duraznos orgánicos. Aproveche que está en la sección de orgánicos, y opte por las otras frutas que también ocupan las primeras posiciones en el índice de toxicidad como son las manzanas, las uvas y las peras. Los productos orgánicos también contienen residuos de plaguicidas, pero en cantidades minúsculas.

En casa: “Muchos de los productos tienen una capa de cera natural que retiene plaguicidas, así que lave con una esponja o cepillo y un poco de lavaplatos liviano. Esto puede eliminar más de la mitad de los residuos”, dice Ph.D. Edward Groth III, uno de los principales científicos de la Unión de Consumidores de los Estados Unidos. ¿Tiene hijos? Vaya a lo seguro, lave y pele los melocotones, las manzanas y las peras.

Cebollines

La suciedad: aunque son utilizados en muchos platillos, se debe tener sumo cuidado porque pueden ser las causantes de brotes masivos de hepatitis. Particularmente por la Salmonella, que siempre se encuentra en este producto, pero también es posible encontrar el parásito Cryptosporidium y la bacteria Shigella. En las pruebas de la FDA (Food and Drug Administration), el 3% de los cebollines crecidos en Estados Unidos dieron positivo la prueba de Salmonella o Shigella, casi el doble del número detectado en las muestras importadas.

En el supermercado: Lo más importante es comprar cebollines refrigerados, a temperatura ambiente pueden desencadenar una explosión de bacterias.

En casa: Abra completamente el grifo y lave toda la suciedad visible bajo el chorro de agua. Conforme enjuaga, retire la cubierta exterior para exponer los microorganismos persistentes; tome en cuenta que la cocción completa es sólo una solución parcial. “Cada vez son más los agentes patógenos que están entrando a nivel celular en la producción de ciertos productos como el cebollino”, dice Caroline Smith DeWaal, directora de seguridad alimentaria en el Centro para la Ciencia en el Interés Público.

Pollo

La suciedad: Así como los cigarrillos, el pollo debería llevar una etiqueta de advertencia. Pruebas recientes en Estados Unidos, realizadas por la Unión de Consumidores, señala que de los 484 pollos sin cocinar examinados, el 42% estaban infectados por Campylobacter jejuni y el 12% Salmonella enteritidis.

En el supermercado: Evite las producidas en masa. Como crecen enjauladas, es más fácil que las bacterias se reproduzcan y contaminen toda la producción.

En casa: En primer lugar, evite lavar las aves crudas en el fregadero, en su lugar colóquelo directamente en un pyrex o sartén. Este procedimiento reduce las probabilidades de contaminar las superficies y otros alimentos, dice Janet B. Anderson, directora del Instituto de Alimentos Sanos en el Norte de Logan, Utah. Si utilizó una tabla para cortar, lávela (al igual que el cuchillo), con una suave solución diluida de cloro. En cuanto a su tratamiento térmico, cocine las pechugas y otros cortes hasta que la temperatura alcance los 180 ºF. Si es un ave entera, tome la temperatura en la parte más gruesa del muslo; pinchar el pollo o juzgar por el color del jugo es arriesgado”, dice Anderson.

Carne de Res Molida

La suciedad: En las últimas pruebas de carne de hamburguesa realizada por los inspectores del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, encontraron Clostridium perfringens en el 53% de los lotes, Staphylococcus en un 30% y de Listeria monocytogenes en 12%.

En el supermercado: “Busque una tienda que venda carne de vaca molida irradiada”, dice Ph.D. Donald W. Schaffner, especialista en ciencia de los alimentos en la Universidad Rutgers. El empaque indicará “tratado con radiaciones ionizantes”. Schaffner hace una crítica entusiasta a la seguridad del tratamiento: “La cantidad de radiactividad inducida es 200.000 veces más baja que el nivel de radiactividad natural presente en todos los alimentos.”

En casa: Añada orégano fresco a sus hamburguesas y pastel de carne. Cuando los investigadores de la Universidad de Kansas mezclaron varios tipos de especies con la carne molida de vaca para probar sus propiedades antibacterianas, el orégano resultó ser uno de los mejores eliminando E. coli. Igual de importante es hacer las tortas para hamburguesa delgadas, las gruesas van a tender a quemarse en el exterior antes de que el interior llegue a la temperatura requerida de 160 ºF.

PAVO

La suciedad: una de las aves potencialmente más viles. 

Un estudio del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos mostró que las probabilidades de que su pavo contenga Listeria, Campylobacter, Clostridium, o alguna combinación de los tres, son una de cada cuatro. Es más, en otro estudio realizado por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) y la Universidad de Maryland, el 24% de las muestras de carne molida de pavo dio positivo para Salmonella; y alguna de esa Salmonella resultó resistente a los antibióticos.

En el supermercado: Busque el orgánico. La mayoría de los productores comerciales de pavo inyectan antibióticos a sus aves, una práctica que puede haber fomentado el surgimiento de bacterias resistentes. Al llegar a la caja, pida que el pavo sea empacado en su propia bolsa plástica y luego colóquelo en una bolsa sólo para carnes. Esta regla aplica para la carne de pollo también, de lo contrario, la sangre y jugos de la carne pueden contaminar otros víveres.

En casa: “Cambie su forma de pensar acerca de las aves. Comience por pensar que todas están contaminadas”, dicen los expertos. Lave inmediatamente con agua hirviendo cualquier plato que haya entrado en contacto con la carne cruda. Cocínela a 180ºF y sírvala en un plato limpio. Limpie cualquier derrame con una toalla de papel en lugar de una esponja. “La esponja es el elemento más peligroso en la casa, debido a los organismos que potencialmente viven en ella”, dice Tierno.

Ostras crudas

La suciedad: Estos filtros de residuos de los océanos pueden contener el norovirus, Campylobacter y Vibrio vulnificus. Investigadores de la Universidad de Arizona estudiaron las ostras de producciones con certificados de seguridad y descubrieron que el 9% estaban contaminadas con bacterias de Salmonella. “Hemos encontrado la E. coli en un 100% de localidades del Golfo de México, y en grandes cantidades”, dice Ph.D. Lynn Joens, autora del estudio.

En el supermercado: Tome en cuenta el cambio de temporada, más de tres cuartas partes de los brotes que afectan a las ostras crudas, ocurren en los meses de aguas templadas del hemisferio norte.

En casa: Muy simple, sólo comer ostras bien cocidas, y hacerlo sólo después de seguir los consejos de compra mencionados.

Huevos

La suciedad: ¿Qué está más contaminado, el huevo o la gallina? El pollo, o eso parece al principio. En Estados Unidos, el uso generalizado de la pasteurización ha reducido la tasa de contaminación por salmonela en los huevos a sólo uno de cada 20.000. Pero aún así, quedan más de dos millones de huevos potencialmente peligrosos en circulación cada año. La intoxicación alimentaria vinculada con los huevos enferma a un estimado de 660.000 personas anualmente y mata a 300. “Es realmente una cuestión de estadística. Comer un huevo frito tiene un riesgo de salmonela de uno en 10.000. Comer una tortilla de huevos cocidos a partir de una mezcla de 100 huevos, hace que el riesgo sea mucho mayor” afirman los expertos.

En el supermercado: Revise los cartones de huevo y busque una palabra – “pasteurizado” – y cuatro números – la fecha de vencimiento. A continuación, revise cada huevo y busque las grietas, los gérmenes pueden entrar después de la pasteurización.

En casa: No utilice la huevera en la puerta del refrigerador. En su lugar, mantenga los huevos en su cartón y guárdelos en la parte más fría del refrigerador (generalmente la parte posterior del estante inferior). Lávese las manos después de quebrar uno. En un estudio realizado sobre la preparación doméstica de alimentos, los informes mostraron que el 60% de las personas no se lavan las manos después de manipular los huevos crudos. Por último, cocine bien los huevos; si son un ingrediente en una preparación, la temperatura de cocción debe alcanzar los 160ºF.

Carnes Frías

La suciedad: un equipo conjunto de investigadores del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) y el Centro para el Control de Enfermedad (CDC); etiquetaron las carnes frías como “alto riesgo” de causar listeriosis. En el punto de compra, sólo el 3% de la muestra de las carnes frías contenían Listeria; pero los cortes almacenados, inclusive en condiciones ideales, presentan una tasa de rápido crecimiento de la bacteria, situación que preocupa a los investigadores. Combine eso con el hecho de que las carnes frías se consumen así… frías, y entonces hay problemas. La Listeria sorprende porque se reproduce a temperaturas de refrigeración que otros agentes patógenos de transmisión alimentaria no logran alcanzar.

En el supermercado: resulta que la fuente más probable de embutidos contaminados con Listeria es la cortadora de fiambres. Sin limpieza periódica, la hoja cortadora puede transferir bacterias de la carne asada al pavo, del pavo al pastrami y viceversa. Pero, además de pedir al empleado que se detenga y limpie la máquina cortadora antes de procesar su pedido, lo mejor que puede hacer es evitar las carnicerías que obviamente son sucias y preferir aquellas que siempre están llenas. Las carnes de un expendio que siempre está lleno circulan rápidamente y tienen menos oportunidades de contaminarse con Listeria.





En casa: De ahora en adelante, no utilice el olor como prueba y tire a la basura cualquier carne que no haya consumido en una semana.

HUEVOS BENEDICTINE

INGREDIENTES

4pzas. Huevos.
1lt. Agua.
10cdtas. Vinagre blanco.
2 rebanadas de jamón tipo ingles o salmón.
2 panes tipo muffins.

PREPARACIÓN:

En un recipiente no muy hondo poner el agua junto con el vinagre blanco, cuando hierva, pon uno por uno los huevos; cocerlos de 3 a 5 minutos. Sacarlos y reservarlos.

SALSA HOLANDESA

INGREDIENTES:

2 yemas de huevo.
50 gms.de mantequilla.
Sal.
Pimienta Blanca.
Vinagre de vino blanco.
Unas gotas de limón.

PREPARACION

Funde la mantequilla sin que hierva y resérvala (Solo vamos a usar la parte más clara de la mantequilla).

En un recipiente tipo bowl inox coloca a baño maría las yemas con el vinagre y unas gotitas de limón.

Batir hasta que empiece a espumar (no dejamos de batir).

Añade la mantequilla clarificada sin dejar de batir, poco a poco (por que sino cocemos el huevo).

Salpimentea.

Arma los huevos y bañalos con la salsa Holandesa.

SABÍAS QUE…..?? LOS HUEVOS BENEDICTINE

La historia de los huevos es un misterio. Lo que parecería es que están basados en una preparación francesa renacentista llamada “œufs bénédictine”, consistente de un pan frito untado con “brandade” (un puré de bacalao salado y papas) con un huevo escalfado y bañado con salsa holandesa. Además, parecería que todos están de acuerdo en que los huevos como los conocemos el día de hoy se inventaron en la ciudad de Nueva York.

Hay varias historias. La primera cuenta como a finales del siglo pasado la Sra. LeGrand Benedict (esposa de un gran finacista llamado LeGrand Benedict), cansada del menú de Delmonico’s, le pidió al maître d’ (capitán) que le pida al chef que le prepare algo diferente. Al preguntarle el capitán a la Sra. si tendría alguna sugerencia comenta que le gustarían unos huevos escalfados con una lonja de jamón, salsa holandesa y ralladura de trufa.

La segunda se la atribuye al Sr. Commodore E.C. Benedict, un banquero que murió en 1920.
La tercera, la cual ha sido más documentada, cuenta que el Sr. Lemuel Benedict en 1894, un banquero retirado de Wall Street y cliente asiduo del restaurante del hotel Waldorf, tras una noche de parranda le pide al capitán Oscar Tschirky que le prepare un pan tostado con mantequilla, huevos escalfados con tocino crujiente y bañados de salsa holandesa. Después el capitán decide hacer sus propios experimentos y sustituye el pan por el “english muffin” y el tocino por el jamón. Si quieres leer un poco más sobre esta historia te recomiendo el artículo del New York Times llamado “Was he the egg man?” (¿Era el hombre del huevo?) http://is.gd/3pYii. A mí esta historia me divierte, sobre todo porque en esta época que todos tienen una aversión a los banqueros, principalmente los de Wall Street, por su vida de excesos y extravagancias, parecería que algo bueno han dejado. ¿Acaso es más creativa la mente en un ambiente de frivolidad?

Variaciones:

A la florentina: substituya el bacon por espinacas a la crema.

A la noruega: Use salmón ahumado en vez de bacon .

A la comodoro: Huevos escalfados y salsa bechamel sobre paté de hígado de oca, sobre tostada con mantequilla.

A la Maryland: Huevos escalfados y salsa holandesa sobre torrejitas de cangrejo.

A la Waldorf: Huevos escalfados, hongos salteados y salsa de hongos sobre tostada.