PESCADO EN ALUMINIO

1 persona
INGREDIENTES:
100 gr. de Blanco del Nilo o Róbalo enjuagado y seco.
100 gr. de Salmón enjuagado y seco.
1 Pza mediana de Camarón fresco, limpio, cortado en mitades (puedes dejarle la cáscara).
½ pza. de calabaza lavada, desinfectada y cortada en tiras muy finas.
¼ pza. de Cebolla finamente cortada.
2 ó 3 rodajas finas de limón.
½ cucharadita de Aceite de Oliva.
Jengibre rallado (fresco) al gusto.
Hinojo.
Sal reducida en Sodio.
Pimienta.
Papel de Aluminio cortado en trozo grande.
GUARNICIÓN: Ensalada de Brócoli con pimientos de colores.
PREPARACIÓN:
Primero es necesario engrasar el papel aluminio con el aceite de oliva.
Una vez engrasado, pon todos los demás ingredientes sobre el papel aluminio: cebolla, Blanco del Nilo o Róbalo, calabaza, Salmón,
Camarón, limón, Sal reducida en Sodio, Jengibre, Hinojo y la pimienta.
Envuelve la mezcla de forma que no se escurra o salga el contenido.
Precalienta el horno a 200ºC durante 25 min aproximadamente o hasta que veas que el papel se infla.

LA SEDUCCIÓN EMPIEZA EN LA COCINA!!!
Los antiguos griegos ya conocían la cocina afrodisíaca y las pasiones eróticas que algunos platos provocan. Se dice que la diosa Afrodita sabía preparar filtros de amor y mezclar pócimas para que sus amantes llegaran hasta el delirio. Hoy, toda esta tradición sigue viva y se puede hablar de una cocina erótica y de los manjares afrodisíacos.
También en la Edad Media los europeos practicaban este tipo de cocina, a la que incorporaron las especias como pimienta, canela, nuez moscada, jengibre, menta, etc., que los caballeros cruzados habían probado en lejanos países.
AFRODITA
Esta diosa tiene a su cargo el matrimonio y las pasiones amorosas.
Afrodita, Diosa del amor, los romanos le identificaban con la diosa Venus, todos los dioses estaban sometidos a su poder por sus sentimientos amorosos, exceptuando a Palas, Atenea, Artemisa y Vesta. Zeus mismo accedía a sus deseos a veces con la máxima complacencia. Según una versión la hacen hija de Urano, a quien su mismo hijo, cronos lo mutilo arrojando al mar sus órganos genitales, los cuales produjeron una espuma blanca que floto sobre sus aguas de la cual nació la diosa con toda su belleza y esplendor. Todos los dioses sorprendidos por su gran belleza quieren casarse con ella, los cuales todos fueron rechazados, según otra versión la hacen hija de Zeus.
Zeus para castigarla por su orgullo hizo que se casara con Hefesto, el cual era cojo de las dos piernas porque Zeus lo arrojo del cielo. Afrodita y Hefesto no tuvieron hijos. Afrodita engañaba a Hefesto con Ares el Dios de la guerra, pero Helio, el dios Sol que lo ve todo aviso a Hefesto.
Afrodita tuvo tres hijos con Ares: Dimo, Fobo y armonía. También se dice que Afrodita y Dionisio tuvieron un hijo cuyo nombre era Príapo. Hermes también mantuvo relaciones con Afrodita, y tuvieron un hijo llamado Hermafrodito y otras veces Atlantio. Afrodita y Adonis tuvieron una hija llamada Beroe, Afrodita es considerada diosa de la belleza de las Gracias, la juventud era su mensajera y las gracias sus compañeras y servidoras, que al salir de las olas las cubrieron su cuerpo de ricas vestiduras. Afrodita siempre interviene donde el amor y las pasiones aparecen, celos incluidos.
EL SEXO EMPIEZA EN LA COCINA.
Las relaciones sexuales tienden a fosilizarse en rutinas prosaicas, y cuando esto ocurre, son demasiadas las mujeres que se convierten en brujas endemoniadas y dominantes. Permiten que sus propias neurosis y decepciones sofoquen el deseo del compañero cuando tratan de imponer su voluntad, de someter al infeliz cónyuge, novio o pareja. Algunos hombres se vengan de esto, procurando vivir la mayor parte de su tiempo en el mundo de los negocios. Allí, rodeados de bellas secretarias y de un ambiente suntuoso, comen y beben a cargo de la cuenta de gastos de su empresa, y consiguen escapar a la tiranía del matrimonio o noviazgo. Para conseguir que un hombre venga a casa, hay que convencerlo de que la cosa vale la pena… y no hay mejor carnada que una cena bien cargada de afrodisíacos y placeres.
Esta idea no es nueva, pues ya en el siglo XVII la practicaba Casanova, conocedor de que los placeres sensuales de la gastronomía se amplifican con el espectáculo de un cuerpo desnudo y bien dispuesto para una respuesta sexual libre de inhibiciones, es decir alimentando al mismo tiempo el lívido y el paladar. El sabor exquisito de los alimentos produce estímulos placenteros, mientras que el cuerpo desnudo atiza el fuego del éxtasis.
El Marqués de Sade celebró numerosos e importantes banquetes, a los que era obligatorio asistir desnudo, y saboreó todos los detalles de los mismos. Más tarde los describió en sus novelas.
Si la desnudez les escandaliza, recuerda que una amante se comporta siempre con abandono allí donde la esposa frunce el ceño con desaprobación. No hay nada malo en el placer. De hecho, si algunas de esas caras de palo que vemos tan a menudo -expresiones faciales que parecen reclamar se les receta a sus propietarias un laxante – tuviera la iniciativa de abrirse al placer, sus maridos no se sentirían condenados a vivir en un infierno.
A lo largo de toda la historia humana, el folkrore ha dado crédito a la teoría de llegar al corazón a través del estómago. Y con razón, por que todas las glándulas y células de nuestro organismo reciben la influencia de los alimentos que comemos. Una comida estimulante puede realzar las relaciones sexuales hasta el nivel de fogosidad de los primeros días de cortejo. Se consiguen reavivar las emociones y refrescar los sentimientos agotados, resucitando la pasión y la ternura.
Si Doña Frígida acierta a convertirse en Doña Seductora, su esposo, novio o pareja, se comportará lo mismo que si le hubieran puesto una inyección de virilidad. La mujer más frígida y el más ceñudo marido pueden ser rescatados del celibato, y fácilmente seducidos a través de lo que comen, para convertirse en amantes temblorosos de sensualidad.
PORQUE LA COCINA ES EL CAMINO MÁS RÁPIDO HACIA LA ALCOBA.
En el siglo XVIII, fue de los buenos catadores de los placeres amorosos del “boudoir” eran, al mismo tiempo, gastrónomos entendidos y aficionados a levantar, no sólo las faldas de las mujeres, sino también las tapaderas de las ollas. Las comidas se incendiaban con la coquetería de los afrodisíacos. Pero luego, el mundo se vio ensombrecido por una nube de puritanismo e hipocresía, llamada entre nosotros la era victoriana. El placer se identificó con el vicio, y el arte de guisar para el regocijo sexual se halló en una etapa de abandono.
Las inhibiciones nacidas en la alcoba se propagaron pronto a la cocina.
El arte de la buena mesa entró en decadencia. Como EL SEXO ERA PECADO, nadie se atrevía a cocinar con afrodisíacos. Por algún tiempo pareció que la sensualidad no iba a regresar jamás.
Pero el hacha del tiempo ha cortado las raíces del puritanismo. Las mujeres armadas de inteligencia y de afrodisíacos tienen en sus cocinas las llaves del espíritu de la virilidad.
¿¿ CÁTASTROFE O VICTORIA???
Desde siempre, el hombre ha padecido un complejo de inferioridad erótica. Cuántas historias, en la literatura de todas las épocas, versan sobre la búsqueda desesperada de un elixir capaz de avivar el placer y resucitar vigores olvidados. El homo sapiens moderno continúa la tradición. Busca la fuente de juventud, la panacea que haga levantarse a los caídos. El león de la Wall Street duda de su virilidad. Entre bastidores, en la intimidad de la habitación, aun antes de cerrar la puerta está preocupado por si va a poder cumplir. Juega a la ruleta rusa con su psiquismo. Subyace el temor de quedarse a media hasta, de encajar una catástrofe en vez de anotarse una victoria. Tal seguridad quizá provenga de las muchas (hazañas) que oye contar a los amigos.
Le acomplejan esas hazañas legendarias. Y ese complejo es lo que no le deja dormir. Si ellos son Supermanes, entonces él es Pulgarcito. ¡Y un Pulgarcito tiene buenos motivos para estar preocupado!.
Nuestro hombre es desgraciado, pero sólo porque no sabe que existen los afrodisíacos para ayudarlo a mantener en alto el orgullo. ¡El remedio existe! lo juro solemnemente sobre el Kama Sutra y el Jardín Perfumado: los afrodisíacos son la solución.
Me parece estar oyendo a los escépticos: -¡Sí, afrodisíacos! ¡Bah! Escucha lo que pueden hacer contigo, si ya estás harto de tomar testosterona. Abundantes en muchas plantas y alimentos, los afrodisíacos reciben su nombre de la seductora diosa griega del amor, Afrodita.
Cuando Afrodita sumergía los pies descalzos en agua caliente, se obtenía un té muy estimulante para la procreación. Sus amantes bebían jugo de granada para infundirse vigor. Con el mismo fin masticaban avellanas y almendras. El ajo, sobre todo, ha sido en todos los tiempos el afrodisíaco de elección para aumentar la eficacia y hacer subir la temperatura de la fiebre del amor.
Pon a prueba esta teoría. ¿Qué recuerdos te traen los siguientes aromas: almizcle, jazmín, jengibre, anís, incienso, canela, ámbar, ron ? Y ya que hemos hablado de ron, recordemos que también el alcohol puede ser un poderoso afrodisíaco. Una copa antes de comer puede estimular algo más que el apetito. El alcohol relaja el cuerpo, difunde un calorcillo en los miembros y aparta inhibibe. Desde hace mucho tiempo, el alcohol se utiliza como antiséptico para las heridas, tanto las físicas como las mentales. Quizá sea el mayor tranquilizante natural en la historia de nuestra civilización. Y sabiendo eso, ¿continuaras ingiriendo pastillas? ¡Qué vergüenza!!.
El pescado es otro de los grandes afrodisíacos, como se sabe desde hace mucho tiempo. Más de una boda fue promovido por el pescado, y más de un matrimonio se rompió por culpa de tan rasposo alimento. Muchos pleitos de divorcios se simplificarían si se dijeran las verdades. ¡La inhumanidad del hombre para con el hombre.
Divorcio concedido en razón del trato inhumano por parte de la esposa. Estrangulamiento de libido por privación de pescado, con agravantes de premeditación y alevosía. Los antiguos egipcios sabían mucho de eso. Tan convencidos estaban de los efectos carnales del pescado en cuanto al deseo sexual, que prohibieron ese alimento a los sacerdotes. Ni un bocado les permitían tomar, no fuese que al saborearlo se despidieran de los dioses de una vez por todas.
Conque ya lo sabes: ¡hay mucho que hablar del pescado! La cocina china, en general, tiene virtudes afrodisíacas, debido a la selección de las especias, verduras y pescados que los chinos usan en ella.
Por ejemplo, están convencidos de que el jengibre tiene un efecto excitante sobre los genitales. ATENCION: no exageren: provoca insomnio y contrarrestaría la acción de los afrodisíacos. Los chinos también utilizaban como afrodisíaco el opio, pero será mejor que no lo prueben. Es un método que encierra demasiados peligros. Con una pequeña cantidad, bien funciona una pipa, pero un exceso de opio produce no sólo impotencia, sino incluso atrofia. Conque ¡mucho ojo!.
El rey Luis XIV de Francia tomaba regularmente alcohol con azúcar para inflamar su pasión; decía que era mejor combustible para esa clase de fuego. ¿Cuántas copas necesitas para comparte como él?.
El chocolate incrementa el deseo. Durante el siglo XVII, en cierto monasterio se prohibió a los monjes su consumo, por atribuírsele fantásticos poderes de excitación. Incluso la vainilla estuvo prohibida. Los indios peruanos emplearon con éxito el chocolate, lo mismo que madame Pompadour, famosa también por su sopa de apio sazonada con trufas. Era el entrante obligado de los convites para sus íntimos, a fin de tenerlos con buen temple después de los postres. Conocía mil trucos para conseguir que sus amantes tuvieran siempre el ánimo juguetón. Después de maravillarlos con sus platos, hacía maravillas con sus libido.
En las pinturas de la Última Cena siempre se ven naranjas adorando la mesa. Así, en la Última Cena de Tiziano, que está en El Escorial, aparece una mesa con naranjas y pescado. En otra de Ghirlandaio los discípulos son representados sobre un fondo de naranjos. En cuanto a la Última Cena de Leonardo, se halla tan deteriorada que no hay modo de saber si pintó naranjas o no. Lo cierto es que el pan y el pescado debieron ser los ingredientes principales de la última cena de Jesús con sus discípulos.
Incluso la salsa de soja, de la que gustan lo mismo los occidentales que los orientales, ha tenido fama de afrodisíaco. Introducida en el Japón hacia el siglo V, funcionó tan bien que pasó a formar parte del salario con que se remuneraba a los funcionarios civiles y militares de la Corte Imperial japonesa. Compuesta de trigo o cebada, a lo cual se añaden las habas de soja, más sal y agua. La mezcla se almacena, y uno se olvida de ella durante dieciocho meses, que es su tiempo de fermentación y maduración. Luego se prensa, y el jugo resultante, una vez pasteurizado, es la salsa de soja que se vende en los comercios.
La seducción empieza en la cocina. Esto es un hecho. Y si no me crees, Plutarco, el filósofo griego, era buen comedor y meditó mucho sobre estas cuestiones, hasta llegar a la conclusión siguiente: ” Lo mismo es que un hombre tome afrodisíacos para aguijonear y excitar su lascivia y poder así darse al placer, que el busca aromas y salsas que exciten el apetito, al modo de un picor que obliga a un continúo rascarse y hacerse cosquillas…”.
3 Noviembre 2009 - 14:21 pm
Sublime, me a encantado el post que no me queda mas que agregar mis felicitaciones.
No me queda la menor duda que se seduce con los sentidos y el gusto es uno de ellos.
Saludos
3 Noviembre 2009 - 19:02 pm
Excelente historia!!!!
Me gusto el post!
Por cierto este tema se ve mejor que el anterior.
Saludos!!