CHILAQUILES MICHOACANOS

INGREDIENTES
12 Tortillas trozadas y fritas.
½ pz Cebolla en rodajas frita.
Queso fresco.
Aceite.
INGREDIENTES SALSA
3 o 4 Chile guajillo cocidos.
Chile de árbol al gusto cocidos.
4 o 5pz. Jitomate cocido.
Sal al gusto
2pz Huevo.
PREPARACION
En una cacerola con el aceite caliente pon a freír las tortillas hasta que estén doradas. Ponlas a escurrir en papel de estraza o servilletas.
Mientras estas friendo la tortilla licua los chiles y los jitomates.
En la misma cacerola donde hiciste los totopos, acitrona la cebolla. Agrega la salsa y sazónala.
Una vez sazonada la salsa agrega el huevo y deja que se cosa un poco.
Introduce los totopos y dales vuelta para que se bañen.
Sácalos y sírvelos con cebolla, queso fresco y crema.

LA VENGANZA DE MOCTEZUMA
Dice la leyenda que luego de que el ejecito de Cortés español ferozmente con el imperio azteca, masacrara a millones de hombres, mujeres y niños, y arrasará la majestuosa Tenochtitlán, esa magnifica ciudad de lagos y templos gigantes, para secarla y crear allí la contaminada megalópolis conocida como el DF, Moctezuma, el último emperador azteca, desde el otro mundo maldijo a los invasores para siempre.
Desde eso, millones y millones de turistas que visitan México están en constate peligro de padecer la maldición, que no es exclusiva de los habitantes de la madre patria, sino que ataca a todos los hombres blancos sin importar su nacionalidad ni herencia, que nos incluye a lo hermanos latinoamericanos, que, a pesar de que somos nativos de esta peculiar América, no hay perdón por lo blanca que es nuestra piel.
Y es que un turista incauto (digamos Danés) que llegue a México, va a querer deleitarse con su exquisita cultura, y en representación máxima de esto, con su exquisita comida. Aquellas variedades de sabores, miles de picates distintos para todos los gustos, rojos, verdes, amarillos, naranjas, marrones y negros. Cada uno con su sabor, cada uno con su particular firma. Y el turista come y prueba y le gusta. Esto va más allá del rábano y la pimienta, condimentos a los cuales está acostumbrado. Y prueba de los que puede, y cada vez conquista más los sabores exóticos de esta tierra extraña. El es un conquistador, con chanclas por botas, gafas por armadura, cámara por espada y morral por corcel. Y es probable que conquiste su mesa, o por lo menos, parte de ella. Con unos tequilas atravesados, el conquistador debe sentirse como amo y señor de esa tierra, listo para conquista a alguna belleza con sangre azteca que se atraviese en su camino.
Pero Moctezuma no perdona, su maldición y venganza llegan a atormentar al conquistador. En la mañana, con algo de resaca y cansancio de la noche anterior, nuestro conquistador siente algo raro de su cuerpo. Veneno! piensa, mientras su sangre no parece su sangre, y sus órganos parecen dispuestos a no funcionar. De pronto el dolor en las entrañas, y lo difícil que es moverse, mareo, sudor, sufrimiento. El baño cercano parece una salvación contra ese mal antiguo, y nuestro conquistador se cree salvado. Pero que equivocado está. Comienza apenas otra parte del calvario, donde descubre que los chiles que comió no pierden sus propiedades de irritar sus tejidos, ni a la entrada, ni a la salida.
Esto puede durar varios días sin síntomas de mejora.
Moctezuma se ha vengado en nombre del pueblo azteca, con los hijos de los hijos de los hijos del hombre blanco que mató y robó. Nadie se salva, y debe estar agradecido por la piedad del emperador que no lo hizo peor.
Tiempo después, el hombre blanco globalizó el mundo, y los potenciales conquistadores de tierras aztecas iban advertidos de la terrible maldición que los acecha. Y se confiaban pensando que yendo advertidos podrían sortearla. Pobres incautos.
En vez, Moctezuma aprovechó dicha globalización para atacar a las tierras lejanas, que se habían beneficiado del robo del tesoro azteca. Como si fuera oro, los conquistadores llevan muestras de los sabores de esa extraña tierra en pequeños envases de vidrio (como el vidrio que alguna vez cambiaron por metales preciosos con los nativos, engañándoles) para sus familiares y amigos, sin saber que así como el oro robado, ellos están malditos. Claro que muchos los saben, y entienden que el hombre blanco debe purgar más sus pecados, así como toda la sociedad azteca sufrió, la maldición no es sólo para los guerreros conquistadores, sino para todos, mujeres y niños incluidos.
A que voy con todo esto: Que con los excesos de estas fiestas, la Venganza de aquel majestoso Emperador nos alcanza a diferentes niveles, ya sea por la forma de nuestra alimentación, en la forma de beber y no solo eso, sino también el la forma forzado nuestro cuerpo.
Bien sabia Moctezuma como castigarnos!!!!!!!!